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En vísperas del Día Mundial de la Contraseña, el servicio de alojamiento de código Github anunció que había registrado por error las contraseñas de sus visitantes en texto sin cifrar en su sistema interno de registros. Según se informó, un pequeño error de código fue el causante de que se expusieran las credenciales privadas antes de que se corrigiera. Como medida de seguridad adicional, Github instó a una parte de sus 27 millones de usuarios a cambiar sus contraseñas para recuperar el acceso a sus cuentas. Github ya ha contenido esta brecha, y algunos observadores la han restado importancia calificándola de “fallo menor”, pero sigue siendo un claro recordatorio de que las organizaciones a las que confiamos nuestras contraseñas están a un pequeño error de distancia de una gran brecha. Y un incidente evitado por poco como este pone de relieve el peligro de aplicar una política del tipo “cruzar los dedos y esperar lo mejor”. ¿Qué puede hacer para evitar un desenlace más grave? En resumen: la autenticación de dos factores (2FA). En lugar de iniciar sesión en sus cuentas utilizando solo una contraseña, la 2FA le permite configurar una verificación de seguridad adicional en cada inicio de sesión. Por ejemplo, una verificación de 2FA puede consistir en un PIN de 6 dígitos enviado a su teléfono o en un código aleatorio que muestre una aplicación en su dispositivo personal. Y, aunque no lo crea, la mayoría de las organizaciones ofrecen esta opción, aunque con frecuencia viene desactivada de forma predeterminada. La pequeña molestia de una verificación de seguridad adicional compensa con creces el perjuicio de recuperarse de una pérdida de datos o de un robo de identidad.